El despido por bajo rendimiento se produce cuando el trabajador no alcanza de forma continuada los niveles de productividad exigidos en su puesto. En este artículo explicamos qué se considera bajo rendimiento, cuándo puede justificar un despido, qué requisitos deben cumplirse para que sea procedente y qué derechos tiene el trabajador. Además, resolvemos dudas frecuentes sobre pruebas necesarias, indemnización y posibilidades de impugnación.